El estado de Hidalgo cuenta con una rica diversidad de plantas medicinales que forman parte de las tradiciones herbolarias de la región. Según investigaciones académicas, la comunidad de Omitlán destaca por la presencia de especies con relevancia medicinal, entre las que se encuentran manzanilla (Matricaria recutita), malva (Malva parviflora), hierba del golpe (Oenothera rosea) y diente de león (Taraxacum officinale), fundamentales en los usos curativos y el conocimiento local.
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La familia Rubiaceae tiene 35 especies endémicas de México en Hidalgo, y dos, como Rogiera metztitlensis, que solo existen en el estado.
La biodiversidad vegetal del estado
En un estudio enfocado en Pachuca de Soto, la capital del estado, se reportaron 90 especies medicinales distribuidas en 82 géneros y 45 familias botánicas. Hidalgo es conocido por su riqueza florística, con numerosas especies endémicas: la familia Rubiaceae cuenta con 35 especies endémicas a nivel nacional y dos que únicamente se encuentran en el estado, como Rogiera metztitlensis.
La vegetación en Hidalgo está dominada por bosques templados que incluyen abeto, pino, encino, oyamel y enebro. A ellos se suman plantas con propiedades medicinales como el árnica, la ruda, el castaño de indias, el marrubio y el cuachalalate, empleadas en la medicina tradicional desde tiempos precolombinos. Estudios en el bosque de galería del río Metztitlán han identificado además 122 especies de plantas vasculares, pertenecientes a 38 familias y 102 géneros, con la familia Asteraceae entre las más representativas.
Una tradición que se transmite y se comercializa
El uso de plantas medicinales en Hidalgo refleja una práctica ancestral extendida en todo México, donde la herbolaria ha sido históricamente una alternativa para el tratamiento de la salud, desde afecciones comunes hasta enfermedades crónicas. Este conocimiento se transmite de generación en generación y persiste en comunidades rurales y urbanas por igual. En el contexto socioeconómico, la comercialización de plantas medicinales en mercados locales, como el Mercado 8 de Julio, constituye una actividad de relevancia para muchas familias, con una oferta que refleja la demanda constante de estos productos en la población.
