Los textileros de Hidalgo han duplicado sus ventas a cadenas comerciales nacionales, consolidando a la entidad como proveedor estratégico de retailers mexicanos y generando empleos en municipios como Tulancingo, Tepeji del Río y Pachuca.
El 70% de las empresas textiles hidalguenses cambiaron su modelo de negocio desde 2017 para fabricar uniformes especializados como respuesta al contrabando de ropa.