Arabia Saudita acusa a grupos proiraníes de lanzar ataques desde Irak y exige a Bagdad impedir que su territorio sea usado como plataforma de agresión. Las tensiones escalan en el Golfo Pérsico.
Reino Unido designó a la Guardia Revolucionaria de Irán como amenaza a la seguridad nacional; apoyar o colaborar con el IRGC será delito en territorio británico.