El empleo manufacturero en México acumuló 40 meses consecutivos de caídas anuales, una crisis sin precedentes que ya supera el doble del ciclo bajista más largo registrado antes de esta etapa. La nómina del sector se ubica en niveles similares a los observados durante la fase más crítica de la pandemia de Covid-19 en 2020, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Esta prolongada contracción coincide con la imposición de aranceles sectoriales por parte de Estados Unidos, particularmente en industrias estratégicas como la automotriz y la siderúrgica, así como con el incremento sostenido en los costos laborales en México. El deterioro representa un reto mayúsculo para la economía nacional y para estados con fuerte vocación industrial como Hidalgo.
Contracción histórica en la manufactura mexicana
De acuerdo con la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), el índice de personal ocupado en mayo de 2026 alcanzó 97.9 puntos en cifras desestacionalizadas, tomando como base 2018=100. Este nivel es prácticamente idéntico a los 97.4 puntos registrados en mayo de 2020, cuando las medidas de confinamiento por la emergencia sanitaria golpearon severamente al sector.
Desde su último pico en diciembre de 2022, la nómina manufacturera se ha contraído 6.4%. A diferencia de la crisis de 2008-2009, cuando el ciclo bajista duró 19 meses y la variable llegó a descender hasta 14%, la actual debilidad no responde a una recesión económica generalizada sino a factores estructurales específicos.
En términos acumulados, el empleo en manufactura cayó 2.4% anual de enero a mayo de 2026, casi el doble del descenso de 1.3% observado en el mismo periodo de 2025. La variable encadenó así cuatro periodos análogos consecutivos a la baja, tras caer 0.2% en 2023 y 1.7% en 2024.
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Aranceles de Estados Unidos golpean al sector
El deterioro en el mercado laboral manufacturero está directamente vinculado con las políticas arancelarias implementadas por Estados Unidos. Las cuotas impuestas a productos mexicanos de sectores clave han reducido la competitividad de las exportaciones y desincentivado nuevos proyectos de inversión en territorio nacional.
La industria automotriz, uno de los principales motores del empleo formal en estados como Guanajuato, Coahuila y el Estado de México, ha resentido particularmente estas medidas. Las armadoras han frenado planes de expansión y algunas han relocalizando producción hacia otros mercados.
Paralelamente, el sector siderúrgico enfrenta presiones similares. Las tarifas de importación aplicadas por Estados Unidos al acero mexicano han reducido los márgenes de rentabilidad y llevado a ajustes de plantilla en diversas plantas del país, afectando también a proveedores en cadenas productivas que involucran a empresas de Hidalgo y otras entidades.
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Inversión frenada por incertidumbre
La pérdida de puestos de trabajo se vincula también con la baja constante de la inversión fija bruta en México. La persistente incertidumbre generada por reformas constitucionales recientes ha frenado proyectos de expansión corporativa, según análisis de especialistas del sector.
A diferencia de ciclos bajistas anteriores donde la recuperación era relativamente rápida tras superarse la crisis detonante, el actual escenario presenta características estructurales que dificultan un repunte en el corto plazo. Las empresas mantienen cautela ante un entorno comercial volátil y condiciones regulatorias cambiantes.
El incremento en costos laborales en México también ha jugado un papel relevante. Los ajustes al salario mínimo y las nuevas obligaciones patronales han elevado los gastos operativos de las manufactureras, lo que ha llevado a algunas a optimizar plantillas o postergar contrataciones.
Sectores más golpeados y excepciones
El retroceso del empleo manufacturero se extendió a 20 de las 21 ramas de actividad que mide el Inegi. El único subsector que registra crecimiento es el de fabricación de computadoras y equipos de comunicación, impulsado por la demanda derivada del auge de la inteligencia artificial a nivel global.
La industria textil, particularmente relevante para Hidalgo, se encuentra entre los subsectores con mayores dificultades. Aunque algunas empresas locales han logrado diversificar su producción hacia uniformes y ropa institucional, el panorama general del sector sigue siendo complejo.
Las maquiladoras de la frontera norte también reportan ajustes de personal ante la volatilidad de los pedidos internacionales. La Canacintra ha insistido en la necesidad de transitar hacia esquemas de manufactura con mayor valor agregado para reducir la vulnerabilidad ante choques externos.
Perspectivas para el sector
Los especialistas anticipan que la recuperación del empleo manufacturero dependerá en gran medida de la evolución de las negociaciones comerciales con Estados Unidos, particularmente en el marco de la revisión del T-MEC programada para los próximos meses.
El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Economía, mantiene diálogos con autoridades estadounidenses para buscar alivio a las cuotas arancelarias que afectan sectores estratégicos. Sin embargo, no se han anunciado avances concretos que permitan vislumbrar un cambio de tendencia en el corto plazo.
Para estados como Hidalgo, donde la manufactura representa un componente importante del empleo formal, el prolongado ciclo bajista representa un desafío que exige estrategias de reconversión productiva y atracción de inversiones en sectores menos expuestos a la volatilidad comercial internacional.
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