La presa Endhó, ubicada en la región Tula-Tepeji, enfrenta graves problemas de contaminación y sedimentación que comprometen su capacidad para abastecer el riego agrícola en el Valle del Mezquital, mientras la Comisión Nacional del Agua (Conagua) prepara nuevas mediciones para conocer el estado real del embalse.
Investigaciones recientes del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) y la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) documentan el deterioro progresivo de la calidad del agua, así como las implicaciones técnicas y económicas que tendría retirar el material acumulado en el fondo del vaso.
Construcción y función estratégica del embalse
La presa Endhó fue construida como parte del sistema de almacenamiento de aguas residuales provenientes de la Zona Metropolitana del Valle de México. Su función principal consiste en regular el flujo hídrico para el riego de tierras agrícolas en los municipios de Tula de Allende, Tepetitlán, Tlahuelilpan y Atitalaquia.
Durante décadas, este embalse ha sido fundamental para la producción agrícola regional, beneficiando a miles de productores que dependen del agua almacenada para sus cultivos de alfalfa, maíz y hortalizas.
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Sedimentación acumulada reduce capacidad de almacenamiento
El azolve representa uno de los principales desafíos para la operación del embalse. Este material sedimentario, compuesto por lodos, materia orgánica y residuos arrastrados por las corrientes, se ha acumulado durante años en el fondo de la presa, reduciendo significativamente su capacidad de almacenamiento.
Las estimaciones preliminares indican que el volumen de sedimentos podría ocupar entre 30 y 40 por ciento de la capacidad original del vaso, aunque Conagua realizará mediciones actualizadas para determinar con precisión el nivel de azolvamiento.
La naturaleza del sedimento complica cualquier intento de extracción, ya que contiene:
- Metales pesados provenientes de descargas industriales
- Compuestos orgánicos en descomposición
- Residuos químicos de diversa procedencia
- Microplásticos identificados en estudios recientes
Estudios revelan deterioro en calidad del agua
Las investigaciones del IMTA confirman niveles preocupantes de contaminación en el cuerpo de agua. Los análisis detectaron concentraciones elevadas de coliformes fecales, nitratos y fosfatos que superan los límites establecidos por las normas mexicanas para uso agrícola.
Por su parte, la CAMe documentó bajos niveles de oxígeno disuelto en diversas zonas del embalse, condición que propicia la proliferación de bacterias anaerobias y dificulta la vida acuática.
Un hallazgo adicional de los estudios revela la presencia de microplásticos en las muestras de agua y sedimento, situación que plantea interrogantes sobre los efectos a largo plazo en los cultivos irrigados con este recurso.
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Dragado presenta altos costos y riesgos ambientales
La extracción del material sedimentado mediante dragado representa una alternativa técnicamente viable pero económicamente costosa. Los especialistas estiman que remover el azolve acumulado requeriría una inversión de cientos de millones de pesos, además de enfrentar obstáculos logísticos significativos.
Entre los principales riesgos del dragado destacan:
- Liberación de contaminantes atrapados en los sedimentos
- Dispersión de metales pesados al ambiente
- Afectación temporal a la operación del sistema de riego
- Necesidad de sitios de disposición final para el material extraído
La regulación ambiental vigente establece requisitos estrictos para el retiro de sedimentos contaminados, incluyendo estudios de impacto, planes de manejo y monitoreo posterior que incrementan los tiempos y costos del proceso.
Alternativas para recuperar calidad del agua
Los investigadores plantean diversas estrategias complementarias al dragado para mejorar las condiciones del embalse. Entre ellas figuran sistemas de aireación artificial, tratamiento de aguas residuales antes de su ingreso al vaso y control del lirio acuático que prolifera en la superficie.
La implementación de humedales artificiales en las zonas de entrada podría funcionar como filtros naturales que reduzcan la carga contaminante, aunque esta solución requiere espacios considerables y mantenimiento constante.
Conagua mantiene operativos de control de maleza acuática mediante drones y fumigaciones terrestres, logrando reducir más del 50 por ciento del lirio en los últimos ocho meses, según reportes oficiales.
Implicaciones para el sector agrícola regional
La situación de la presa Endhó genera incertidumbre entre los productores del Valle del Mezquital, quienes dependen del agua almacenada para mantener sus actividades. Una reducción en la disponibilidad hídrica o en la calidad del recurso afectaría directamente los rendimientos agrícolas y la economía de miles de familias.
Las autoridades hidráulicas estatales y federales mantienen mesas de trabajo para definir las acciones prioritarias que garanticen la continuidad del riego sin comprometer la salud de los suelos ni de los consumidores finales de los productos cultivados en la región.
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