La aparición de varios ejemplares del llamado pez diablo muertos a las orillas del río Calabozo, en el municipio de Huautla, ha despertado preocupación y todo tipo de especulaciones entre habitantes de las comunidades de Tamoyón y Banderas, quienes relacionan el hallazgo con las intensas lluvias registradas en los últimos días e incluso con la posibilidad de nuevas inundaciones en la región.
De acuerdo con pobladores, fue tras el incremento del caudal del afluente provocado por las precipitaciones cuando comenzaron a observarse algunos peces sobre las márgenes del río. Una vez que el nivel del agua descendió, varios ejemplares quedaron expuestos y sin vida, llamando la atención de vecinos que aseguraron no haber visto antes esta especie en el río Calabozo.
¿Se vienen las inundaciones? Hallazgo del pez diablo alerta a Huautla
El pleco es una especie invasora originaria de Sudamérica que ha logrado expandirse por diversos cuerpos de agua del país. Su presencia suele generar preocupación entre especialistas debido a que desplaza a especies nativas, altera los ecosistemas acuáticos y puede afectar las actividades pesqueras locales.
Sin embargo, más allá de las implicaciones ambientales, el hallazgo despertó inquietud entre algunos habitantes debido a las creencias populares que existen en distintas regiones de México sobre la aparición de peces y otros animales después de fenómenos meteorológicos.
En comunidades rurales del país persiste la idea de que ciertos animales pueden anticipar cambios en las condiciones climáticas o desastres naturales. Por ello, la presencia de peces fuera de su hábitat habitual tras tormentas o crecientes de ríos suele interpretarse como una advertencia de lluvias más intensas, inundaciones o eventos extraordinarios.
Algunos vecinos de Huautla manifestaron que la aparición del pez diablo podría estar relacionada con los temporales que afectan a la Huasteca hidalguense. Expresaron temor de que se registren nuevas crecidas en los próximos días. Otros señalaron que el aspecto de la especie, caracterizada por su cuerpo cubierto por placas óseas y una boca adaptada para adherirse a superficies, contribuyó a alimentar rumores y versiones sobre posibles presagios.
No obstante, especialistas en medio ambiente han señalado en diversas ocasiones que la presencia de estos peces después de lluvias intensas tiene una explicación natural. Las corrientes generadas por las crecientes pueden arrastrarlos desde otras zonas, mientras que el descenso posterior del nivel del agua deja algunos ejemplares atrapados o expuestos en las orillas.
Aunque no existe evidencia científica que vincule la aparición del pez diablo con la llegada de inundaciones o desastres naturales, el hallazgo en Huautla ha puesto sobre la mesa tanto la preocupación por los efectos de las lluvias como la expansión de una especie invasora que continúa avanzando por los ríos de la región.
